Origen e historia
La Navidad Ortodoxa en Rusia tiene sus raíces en la adopción del cristianismo en el siglo X, cuando el príncipe Vladímir I de Kiev introdujo la fe bizantina. La Iglesia Ortodoxa Rusa siguió el calendario juliano, que en el siglo XX se retrasó 13 días respecto al gregoriano. Tras la Revolución de 1917, el régimen soviético suprimió las celebraciones religiosas, pero la Navidad ortodoxa persistió en la clandestinidad. Desde la caída de la URSS en 1991, la festividad ha resurgido como una fecha importante, aunque con menos énfasis comercial que la Navidad católica.
Costumbres y tradiciones
La celebración comienza con la Nochebuena el 6 de enero, que incluye un ayuno estricto (sin carne ni lácteos) hasta la aparición de la primera estrella en el cielo. Las familias preparan la cena con doce platos que simbolizan los doce apóstoles, como kutia (gachas de trigo con miel y semillas de amapola), sopa de remolacha y pescado. Al día siguiente, se asiste a la liturgia navideña en la iglesia, donde se bendicen los alimentos y se canta 'Troparion de la Natividad'. Las tradiciones incluyen villancicos (kolyadki), donde grupos de niños van de casa en casa cantando y recibiendo dulces. También se decoran árboles de Navidad (aunque a menudo se asocian más con el Año Nuevo) y se intercambian regalos.
Por qué se celebra
Para los rusos ortodoxos, la Navidad es una festividad profundamente espiritual que celebra el milagro del nacimiento de Cristo y la encarnación de Dios. Simboliza la esperanza, la renovación y la luz en medio del invierno. Aunque el Año Nuevo tiene más peso social y comercial, la Navidad ortodoxa sigue siendo un recordatorio de las raíces cristianas de Rusia y un momento de reflexión religiosa y unión familiar.