Origen e historia
El 1 de diciembre de 1918, la Asamblea Nacional de los rumanos de Transilvania y Hungría, reunida en Alba Iulia, proclamó la unión de Transilvania con el Reino de Rumanía. Este acto fue la culminación de un proceso iniciado en 1859 con la unión de Moldavia y Valaquia, y que continuó con la incorporación de Besarabia y Bucovina en marzo y noviembre de 1918, respectivamente. La Gran Unión de 1918 unificó a la mayoría de los territorios de mayoría rumana en un solo estado, cumpliendo el ideal nacional del siglo XIX.
La decisión de Alba Iulia fue ratificada posteriormente por el Tratado de Trianón en 1920, que reconoció la soberanía rumana sobre Transilvania. El 1 de diciembre fue declarado Día Nacional en 1990, tras la caída del régimen comunista, reemplazando la anterior fecha del 23 de agosto, que conmemoraba el golpe de Estado de 1944.
Costumbres y tradiciones
El Día Nacional se celebra en toda Rumanía con ceremonias oficiales, el principal evento es el desfile militar y popular en Bucarest, frente al Arco de Triunfo, donde asiste el Presidente, el Primer Ministro y otras autoridades. En Alba Iulia, se realizan recreaciones históricas y actos culturales que recuerdan la proclamación de la unión.
Las familias suelen reunirse para comidas especiales, ondeando banderas rumanas. Los platos tradicionales incluyen sarmale (rollos de repollo rellenos), mămăligă (polenta) y cozonac (pan dulce). En algunas regiones, se cantan canciones patrióticas y se colocan ofrendas florales en monumentos a los héroes nacionales.
Por qué se celebra
El Día Nacional simboliza la culminación del movimiento de unificación rumano y la afirmación de la identidad nacional. Es una fecha de orgullo patrio que recuerda la lucha por la soberanía y la integridad territorial.
Además, representa la unidad de todos los rumanos, independientemente de la región de origen, y honra a los líderes y ciudadanos que hicieron posible la Gran Unión. Es un día de reflexión sobre los valores de libertad, independencia y unidad nacional.