Origen e historia
La Navidad en Moldavia, como en gran parte del mundo ortodoxo, se celebra el 7 de enero debido al uso del calendario juliano. La festividad tiene sus raíces en la cristianización de los pueblos eslavos y rumanos, que adoptaron el cristianismo ortodoxo en los siglos IX y X. Antes de la conversión, los moldavos celebraban el solsticio de invierno con rituales paganos, como el culto al sol y la fertilidad, que más tarde se fusionaron con las tradiciones navideñas.
Durante la era soviética, la Navidad fue suprimida en Moldavia (entonces parte de la URSS), pero muchas costumbres se mantuvieron en secreto o se transformaron en celebraciones de Año Nuevo. Tras la independencia en 1991, la Navidad recuperó su lugar como fiesta religiosa y nacional, siendo declarada día festivo oficial.
Costumbres y tradiciones
La Navidad moldava comienza con la Cuaresma de 40 días antes del 7 de enero, durante la cual se preparan platos tradicionales como el 'sarmale' (rollos de col rellenos) y el 'plăcintă' (pastel relleno). En la víspera de Navidad, las familias decoran el árbol con manzanas, nueces y velas, y los niños van de puerta en puerta cantando 'colinde' (villancicos) a cambio de dulces o dinero.
El día de Navidad, la familia se reúne para una comida festiva que incluye platos de cerdo (como el 'piftie' o gelatina de cerdo), panes especiales y 'cozonac' (pan dulce con nueces). También se practica la adivinación con objetos simbólicos, como monedas o ramas de árbol, para predecir la suerte en el año nuevo. Además, es común que grupos de jóvenes representen la 'Iroziada' (obra teatral sobre los Reyes Magos) en las calles.
Por qué se celebra
La Navidad en Moldavia es una celebración profundamente religiosa que conmemora el nacimiento de Jesucristo, pero también es un momento para reforzar los lazos familiares y preservar las tradiciones culturales. Para muchos moldavos, la festividad representa la esperanza y la renovación, especialmente después de décadas de opresión soviética. Es un día de alegría, generosidad y reflexión, donde las comunidades se unen para compartir comidas, regalos y buenos deseos.