Origen e historia
Según los Hechos de los Apóstoles (27:27–28:10), San Pablo naufragó en la costa de Malta camino a su juicio en Roma. Fue recibido por los malteses, y tras sobrevivir a una mordedura de víbora sin sufrir daño, realizó milagros y predicó, convirtiendo al gobernador Publio y a muchos habitantes. La tradición local sitúa el naufragio en la bahía de San Pablo, cerca de la actual St. Paul's Bay. Desde entonces, San Pablo es considerado el patrono principal de Malta, y la Iglesia celebra este evento como el origen del cristianismo en el archipiélago. La festividad fue establecida oficialmente por la Iglesia católica maltesa en el siglo XVII, aunque su culto es anterior.
Costumbres y tradiciones
El 10 de febrero, día de la festividad, se celebran misas solemnes en todas las iglesias, especialmente en la Colegiata de San Pablo en Rabat (cerca de Mdina). La procesión con la estatua de San Pablo recorre las calles decoradas con banderas y alfombras de flores. Los malteses preparan platos típicos como 'fenek' (conejo estofado) y dulces de miel llamados 'qagħaq tal-għasel'. También se realiza una feria en St. Paul's Bay con actividades culturales y fuegos artificiales. Muchos asistentes tocan la estatua del santo para pedir protección contra enfermedades y accidentes.
Por qué se celebra
La festividad es una de las más importantes de Malta, ya que San Pablo es considerado el 'Apóstol de Malta' y el responsable de traer el cristianismo a la isla. Se celebra como un día de identidad nacional, uniendo a los malteses en torno a su fe y su historia. Es también una ocasión para renovar el vínculo con la tradición católica y agradecer la protección del santo, a quien se atribuyen numerosos milagros a lo largo de los siglos.