Origen e historia
El Primer Día de Verano (Sumardagurinn fyrsti) tiene sus raíces en el calendario nórdico antiguo, que dividía el año en dos estaciones: verano e invierno. Según el calendario islandés medieval, el verano comenzaba entre el 9 y el 15 de abril. Tras la reforma del calendario en el siglo XVIII, se fijó como el primer jueves después del 18 de abril. Esta fecha simbolizaba la renovación de la vida y el fin del duro invierno, un período crucial para una sociedad agrícola y marinera. La celebración se documenta desde el siglo XIX como un día de alegría y regalos para los niños, asociado con la esperanza de un buen año.
Costumbres y tradiciones
Las tradiciones incluyen el intercambio de regalos entre familiares y amigos, especialmente para los niños, similar a una segunda Navidad. Es común que los islandeses se saluden con la frase 'Gleðilegt sumar' (Feliz Verano). Muchos asisten a desfiles, conciertos al aire libre y ferias. La comida típica incluye helado, pasteles y salchichas. Se realizan actividades al aire libre como paseos en bicicleta, juegos infantiles y carreras. Una costumbre peculiar es la de 'poner el termómetro en el suelo' para ver si el invierno y el verano se pelean; si hay escarcha, el invierno gana; si no, el verano triunfa.
Por qué se celebra
El Primer Día de Verano celebra la transición del invierno al verano, un cambio vital en Islandia debido a los largos y oscuros inviernos. Es un día de esperanza y optimismo, marcando el retorno de la luz y el calor. Para los islandeses, simboliza la resiliencia ante el clima extremo y la renovación de la vida. Además, refuerza la identidad cultural y la conexión con las tradiciones nórdicas ancestrales, siendo una de las festividades más queridas y esperadas del año.