Origen e historia
El 30 de junio de 2013, millones de egipcios salieron a las calles para exigir la renuncia del presidente Mohamed Morsi, líder de la Hermandad Musulmana, acusado de concentrar el poder y no cumplir las promesas de la revolución de 2011. Las protestas fueron organizadas por el movimiento Tamarod (Rebelión), que recolectó millones de firmas contra Morsi. Tras días de tensión, el 3 de julio de 2013, el ejército egipcio, liderado por el general Abdel Fattah el-Sisi, intervino destituyendo a Morsi y suspendiendo la constitución, iniciando una transición política. Este evento es visto como una segunda revolución que corrigió el rumbo de la transición democrática, aunque también generó profundas divisiones en la sociedad egipcia.
Costumbres y tradiciones
El 30 de junio es una festividad oficial en Egipto, conmemorada con actos patrióticos, desfiles militares y discursos del presidente en la Plaza de la Liberación (Tahrir) y otras plazas principales. Las calles se decoran con banderas egipcias y carteles del presidente el-Sisi, mientras que la televisión estatal transmite documentales sobre los eventos de 2013. Muchos egipcios celebran con comidas típicas como koshari, ful medames y carne asada en reuniones familiares, aunque el tono es más cívico y político que festivo. En los últimos años, el gobierno ha promovido el lema '30 de junio: día de la voluntad popular' para destacar la unidad nacional. Sin embargo, simpatizantes de la Hermandad Musulmana boicotean la celebración, considerándola un golpe de Estado, lo que refleja las profundas divisiones políticas que persisten.
Por qué se celebra
La Revolución del 30 de Junio es considerada por sus defensores como un día en que el pueblo recuperó su voluntad frente a un gobierno autoritario, reafirmando los ideales de la revolución de 2011: libertad, justicia social y dignidad. Para el Estado egipcio, simboliza el triunfo de la legitimidad popular sobre el extremismo y la consolidación del liderazgo de el-Sisi. No obstante, para críticos y opositores, representa un retroceso democrático y el retorno al autoritarismo militar. En cualquier caso, la fecha marca un hito en la historia contemporánea de Egipto y continúa siendo un referente de la compleja transición política del país tras la Primavera Árabe.