Origen e historia
El Jueves Santo forma parte de la Semana Santa, celebrada en Colombia desde la época colonial con la llegada de los españoles. La conmemoración tiene sus raíces en el Concilio de Nicea (325 d.C.), que estableció la fecha de la Pascua. En Colombia, la tradición se fortaleció con la evangelización franciscana y dominica, adaptando las celebraciones europeas a las costumbres locales. Durante la colonia, las ciudades como Popayán, Mompox y Tunja desarrollaron procesiones elaboradas que aún se mantienen.
Costumbres y tradiciones
En Colombia, el Jueves Santo se realiza la visita a siete iglesias o monumentos, recordando los lugares donde Jesús estuvo tras su arresto. Las familias asisten a la misa de la Cena del Señor, donde se lava los pies a doce feligreses en representación de los apóstoles. En Popayán, la procesión del Silencio recorre las calles con imágenes religiosas y penitentes vestidos de negro. Es tradición consumir platos como el pescado seco, la fanesca (sopa de granos y pescado) y el arroz con leche, evitando la carne roja.
Por qué se celebra
El Jueves Santo recuerda la institución de la Eucaristía y el sacerdocio, así como el mandamiento del amor fraterno mediante el lavatorio de pies. Para los colombianos, mayoritariamente católicos, es un día de recogimiento espiritual que inicia el Triduo Pascual, preparando el corazón para la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Es una fecha de reflexión sobre el servicio y la humildad, y una oportunidad para renovar la fe en familia.