Origen e historia
La fecha del 3 de marzo marca el aniversario del Tratado de San Stefano, firmado en 1878 entre el Imperio Ruso y el Imperio Otomano al final de la Guerra Ruso-Turca (1877-1878). Este tratado estableció un principado búlgaro autónomo, aunque inicialmente incluía un territorio mucho mayor que el Bulgaria actual. La guerra fue precedida por el Levantamiento de Abril de 1876, una rebelión fallida que resultó en brutales represalias otomanas y que movilizó la intervención rusa. La fecha se celebra desde 1880, pero fue oficializada como fiesta nacional tras la caída del régimen comunista en 1990.
Costumbres y tradiciones
Las celebraciones oficiales incluyen una ceremonia de izamiento de la bandera frente al Monumento al Soldado Desconocido en Sofía, con discursos de autoridades y la colocación de ofrendas florales. Muchas ciudades realizan desfiles, conciertos y eventos culturales. Una tradición popular es el izamiento de la bandera tricolor búlgara en hogares y edificios públicos. La gente suele vestir ropa tradicional o los colores nacionales. En cuanto a la gastronomía, es común compartir platos típicos como banitsa (pastel de hojaldre relleno) y kozunak (pan dulce), aunque no hay un menú especial obligatorio. También se llevan a cabo marchas patrióticas y actividades educativas en escuelas.
Por qué se celebra
El Día de la Liberación simboliza el fin de casi cinco siglos de dominio otomano y el renacimiento de la identidad nacional búlgara. Es un momento de orgullo patriótico y recuerdo de los sacrificios realizados por la libertad y la soberanía del país. La fecha también representa la amistad histórica con Rusia, aunque las interpretaciones políticas varían. En la actualidad, es una jornada de unidad que trasciende diferencias políticas, donde los búlgaros celebran su independencia y la preservación de su cultura y lengua.