Origen e historia
El 26 de enero de 1788, once barcos de la Primera Flota, liderados por el capitán Arthur Phillip, desembarcaron en Port Jackson, actual Sídney, estableciendo la primera colonia británica en Australia. Inicialmente se celebró como el 'Día de la Fundación' o 'Día de Aniversario' en las colonias británicas, especialmente en Nueva Gales del Sur. A finales del siglo XIX, la fecha comenzó a conmemorarse oficialmente.
En 1818, con motivo del trigésimo aniversario, el gobernador Lachlan Macquarie declaró el día como festivo. A lo largo del siglo XX, la celebración se extendió a todo el país y en 1994 se estableció como feriado público nacional en todos los estados y territorios. La fecha también ha generado controversia por su significado para los aborígenes e isleños del Estrecho de Torres, quienes la denominan 'Día de la Invasión' o 'Día de la Supervivencia'.
Costumbres y tradiciones
Las celebraciones incluyen ceremonias de ciudadanía para nuevos migrantes, que son un elemento central del día. Las principales ciudades realizan desfiles, conciertos y exhibiciones culturales destacando la diversidad australiana. Los fuegos artificiales sobre el puerto de Sídney y el evento 'Australia Day Live' en la capital son populares.
Las familias suelen organizar barbacoas al aire libre (BBQ), picnics y visitas a la playa. Se sirven platos típicos como la 'tarta de pavlova' (merengue con frutas) y el 'pastel de carne australiano'. Muchos asisten a actos cívicos, izamiento de banderas y entrega de premios, como los 'Premios al Australiano del Año'. También se practican deportes como cricket y tenis, y se realizan regatas y concursos de castillos de arena.
Por qué se celebra
El Día de Australia es la fiesta nacional oficial y simboliza la identidad y unidad del país. Para muchos representa el orgullo por los logros australianos, la democracia y la diversidad cultural. Sin embargo, para los pueblos indígenas la fecha recuerda la colonización y la pérdida de tierras y culturas, por lo que es un día de luto y protesta. Desde 1938, los aborígenes realizan marchas y actos conmemorativos exigiendo el cambio de fecha. El debate refleja la complejidad de la historia australiana y promueve la reflexión sobre la reconciliación.